Uno de los principales argumentos contra el TRATADO de LIBRE COMERCIO es que es un tratado o convenio entre dos agentes económicos países y consiste principalmente en eliminar aranceles o sea impuestos de importación. Las condiciones han de ser las mismas sin importar el tamaño de la economía de cada país. Las subvenciones agrícolas son un intervencionismo de los gobiernos por lo que el país que adopta esta política impide que se apliquen las leyes de la libre competencia y de la oferta y la demanda.
Esto puede verse en el caso de la subvención a los cultivo del maíz de quien Estados Unidos es el mayor productor del mundo. Dicho maíz modificado genéticamente produce una planta que si bien, gracias a la técnica del insecticida Roudup de la compañía Monsanto elimina sus plagas, produce una planta muy pequeña si se compara con el maíz natural o a las conocidas milpas. Permite mayor rendimiento por hectárea que el maíz convencional pero la calidad es más baja.
Esto es demostrado por el nivel de proteína porcentual por grano si se analiza en un laboratorio. A este maíz se le dan distintos usos; el 50% aproximadamente para la alimentación del ganado, el resto para producir Etanol y para la elaboración de endulzante (corn syrup) sustituto del azúcar y otros ingredientes de la mayoría de productos procesados de la industria alimentaria en Estados Unidos. También se envía como “ayuda alimentaria” a países del tercer mundo”. Un ejemplo es la gaseosa que se consume en Estados Unidos que causa obesidad. El ganado que consume este producto también engorda produciendo una carne muy barata, de alto contenido grasoso y baja en proteína. Estos factores han contribuido a que Estados Unidos sea el país con mayor índice de obesidad del mundo (38% de la población tiene sobrepeso). Y los países que importan este tipo de productos empezarán también a sufrir esas consecuencias.
Los carteles y la libre competencia:
Este sistema está ideado para producir un rendimiento mayor pero por ser manejado a gran escala de modo que sea muy difícil para las granjas pequeñas la subsistencia, ya que se necesita cultivar grandes cantidades de tierra, se produce un cartel de corporaciones alimentarias que van absorbiendo a los productores pequeños. De este modo el principio de libre competencia se viola no solo en los tratados internacionales sino también dentro del mercado de Estados Unidos ya que constituye una “práctica monopolística” algo contrario a la constitución de la mayoría de países que se basan en los principios de la libertad.
En conclusión podríamos decir que el Tratado de Libre Comercio no es un tratado porque no es un convenio justo, no es libre porque impide la libre competencia y las leyes de oferta y demanda son manipuladas y no es comercial pues es más bien una imposición que se basa en buscar las utilidad de la corporación con grandes extensiones de tierra y poder económico que se utiliza para comprar las voluntades políticas de los gobiernos que lo negocian afectando la nutrición y seguridad alimentaria de los países. Esa es la principal razón por la que el congresista republicano y ex candidato presidencial por el partido Libertario que basa sus principios en la Escuela Austriaca, se ha opuesto sistemáticamente a las subvenciones, sin embargo siempre encuentra mucha oposición de los congresistas
La desinformación y la libre competencia:
Estas negociaciones aprovechan la escasa información que existe en los medios e indiferencia de las personas que en los países como Guatemala no tienen un nivel educativo o una situación económica estable que les permita interesarse en estos temas, mucho menos llegar a realizar análisis científicos o económicos.
En Estados Unidos ocurre algo similar con la diferencia de que el nivel educativo el ingreso per cápita es más alto, se manipula a la gente a través de los medios de comunicación y de investigaciones científicas realizadas por la misma compañía interesada Monsanto quien manipula los resultados a su favor e influye políticamente en el congreso y principalmente en la FDA que es la oficina encargada de aprobar alimentos y medicinas para el consumo de la población, luego como el resto de países como Guatemala no tienen investigación científica, los resultados de la FDA son tomados como válidos y se aprueba cualquier alimento que se apruebe en Estados Unidos. Esta manipulación atenta por tercera vez contra la libertad de elección por parte del consumidor pues el público es objeto de un engaño perpetrado con el objeto de producir mayores ganancias a las multinacionales.
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